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domingo, 3 de abril de 2011

Mis joyas del Cine Mudo (III): Los Nibelungos


Esta tercera entrada de la serie Mis Joyas del Cine Mudo engloba las dos partes de Los Nibelungos: La muerte de Sigfrido y La venganza de Krimilda, ambas dirigidas por Fritz Lang en 1924.


Intentar hablar de esta joya épica de 5 horas de duración en en reducidas líneas es difícil. Pero al verla resulta aún mas difícil el no sentirme deslumbrado y lleno del candor de una obra primitiva del cine sobre otra obra aún más primitiva que recoge leyendas tradicionales de la cultura germana.


Todo esto está envuelto en un marco artesano, increíblemente elaborado y cuidado (incluso más en su segunda parte) y listo para ser momificado para todo aquel que quiera verla en otros cien años y sentir la sensación parecida a la del que penetra en una pirámide de Egipto: una cultura milenaria, que va más allá de la fantasía y la realidad, confinada templo colosal.

domingo, 9 de enero de 2011

Mis joyas del Cine Mudo (II): Nosferatu

Nosferatu de 1922 debe de estar entre muchas de las listas con las diez mejores películas de la historia del cine.

Lo paradigmático de la cinta de Murnau no es solo el terrorífico realismo que supuran todos sus fotogramas, sino también la historia real que se refiere a los extraños acontecimientos que tuvieron lugar durante su rodaje, y que contribuyeron a dar más credibilidad al contenido del film.
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Disfrazada con un falso nombre para evitar sumar "derechos de autor" a su presupuesto, la película narra la historia del personaje más utilizado de la historia del cine: Drácula. La leyenda negra que surgió en torno a su protagonista, Max Schreck, del que se dijo ser un verdadero vampiro, hizo crecer la popularidad de la cinta y que haya llegado a nuestros días como un enigma...

miércoles, 1 de diciembre de 2010

Mis joyas del Cine Mudo (I): El Nacimiento de una Nación

Que haya escogido la película de D.W. Griffith de 1914 como la primera muestra de esta serie de entradas (que, esperemos, sea larga y completa) no es una casualidad.

El Nacimiento de una Nación ha sido descrita en muchas ocasiones como el nacimiento del lenguaje cinematográfico. Pese a que mucho de dicho lenguaje fue ya utilizado con anterioridad, especialmente por el cine italiano, fue Griffith el que lo reunió e hizo de él su propio sello. Creador de tópicos como "el rescate en el último momento", llevado a la gloria y crucificado posteriormente tras una dura pasión.

El Nacimiento de una Nación también figura entre las grandes películas polémicas de la historia del cine, lo cual acredita y concede más valor a lo que hablábamos en el párrafo anterior: ¡Cuánto deberá esta obra al cine que ha sido recordada y ensalzada pese a sostener una tesis tan, tan cuestionable!